Taca, tataca, tatacataca, tata… ta….ta…t…

¿Escuchas el taconeo?

Pues si, ¿y?

Debe ser ella.

¿Ella?

….

Die Spanische Tanzerin aus Würzburg,

La bailaora de Würzburg…

…La bailaora de los ojos color azul de Mar,

Mar, la bailaora de Würzburg…

¿Pero te has vuelto loca? ¿Qué traba lengua es ese?

¿Pero es que no la conoces, no la has visto bailar? ¡Ah! ¡Claro!, se fue hace unos días!

Pero tranquila, ella vuelve pronto, y verás como vibra cuando las palmas de los amigos empiezan a aplaudir y suena la guitarra.

Te atrapa con sus movimientos de bailaora, su mirar sereno, su simpatía, su don de gente y sus ojos azul Mar.

Dice Maribel, su madre, que el culpable es el abuelo.

¿Sí?

Si, que Madrid con su Puerta de Alcalá y su Paseo de la Castellana quiso convertirla en Violetera.

Pero que el andaluz, su abuelo, contábale cuentos de Toreros cuando paseaba con ella por el Retiro, la vestía con traje a lunares, castañuelas y claveles y le narraba las innumerables historias de sus viajes y aventuras. Eso la atrapó en Andalucía hasta que él faltó, entonces la dejó libre y allá se fue con las alas de su abuelo y se remontó hasta ciudades con nombre latinos, Herbipolis, Ciudad de Hierbas, Würzburg, en alemán.

Allá fue a parar, con su traje a lunares color vino, su pálida tez, sus ojos color azul de Mar y su gracia andaluza.

Allá entretejió los sabores de las hierbas y de la vida con el arte de la danza y se convirtió en Mar, la bailaora de Würzburg.

¿Pero dices que ya no está?

Si, Ahora ha regresado a Madrid, dejando aca su leyenda viva y sus ojos color azul de Mar.

Gracias querida Mar, amiga de la vida en Alemania y el mundo!