February 17, 2026
Un buen verano
¿Cómo es un buen verano?
Blogcito club
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Bueno, a ver. Tiene que haber sol. Y hacer calor. Pero no tanto. Tiene que haber sol desde temprano. Tengo que levantarme y que sea de día. Tengo que levantarme y que no me tiriten los dientes.
Las noches tienen que ser largas. Las juntadas tienen que arrancar temprano y terminar muy tarde. Uy, mirá la hora que es. Y risas. Y hay que dormir poco, eso sí. Si no, no es verano. Porque siempre un ratito más es mejor. Ese ratito vale la pena, te lo juro. En invierno habrá tiempo para dormir.
Y si se duerme, es al aire libre y a la siesta. Abajo de una sombrita amable y donde corra un vientito que acaricie. Se duerme con la boca abierta, señal de haber conquistado la máxima relajación posible. Seguro con un libro abierto en la cara. O con un sombrero mal puesto haciendo de "protección". La cara y la posición de siesta al aire libre deben ser tales que provoquen risas y codazos a los prudentes despiertos.
Tiene que haber frutas frescas de muchos colores. Alguien tiene que traer budín casero. Y, ah, qué rico te salió, bárbaro. Pasame la receta. Y cuando baja el sol aparecen también cervezas muy heladas que se comparten entre varios.
Tiene que haber muchos encuentros.
Tiene que haber charlas muy divertidas que hagan doler la panza y llorar de risa. Y también algunas muy profundas que nos hagan conocer más el corazón del que tenemos al lado. Esa cercanía que genera el saber más del otro no tiene precio.
Tiene que estar lleno de abrazos.
Tiene que haber un buen asado de alguien que quieras mucho. Y aplausos.
Y en un buen verano hay una mano estirada que ofrece un mate con yuyos, pero uno sabe que ofrece mucho más.
Tiene que haber ganas de descubrir nuevos paisajes. Aunque sean en donde uno vive. Tiene que haber un momento donde solo se contemple el cielo. En el que se vean los colores que van cambiando en minutos. De azul a naranja. De naranja a rosa. De rosa a morado. De morado a negro.
Y ahí, seguir contemplando estrellas. Esa es la Cruz del Sur. No, esas son las Tres Marías. Risas. Nadie sabe mucho, pero todos opinamos. Todos queremos saber de las estrellas. Todos queremos, en el fondo, entender lo que nos quieren decir. Hacemos un esfuerzo, aunque a veces no lo digamos en voz alta. Y les pedimos cosas, sí. Con toda nuestra fuerza. Aunque no se lo digamos a nadie.
En un buen verano hay que escuchar bien. Si hacés silencio, escuchás el agua corriendo. Escuchás cantitos de pajaritos. Escuchás la chicharra de fondo, que sonó todo el día, pero ya te habías acostumbrado. Escuchás si se acerca tormenta. Y la podés oler. Y te das cuenta de que el mundo gira todo el tiempo. Aunque no prestemos atención.
Escuchás conversaciones ajenas que a veces dan risa y a veces hacen que queramos abrazar al caminante del lado que no conocemos.
En verano hay menos celus y más libros. ¿Este lo leíste? Te lo re recomiendo. Lo termino y te lo doy. Dale, lo termino y cambiamos. ¿Y de qué se trata?
En verano le copiamos más a nuestros ascendentes europeos. Ellos sí que sabían del "dolce far niente". Porque en un buen verano hay menos culpa y más disfrute. Hay más horas lisas sin que nada pase, y eso está bien.
Y hay horas en que pasa de todo. Hay horas que son festivales. Hay también muchas horas de ruta, y qué lindas que son. Mates, paisaje y música. ¿Qué escuchamos? Poné esta lista que me encanta. Ay, no, esa cambiala, que me trae mal recuerdo. Risas. Coros. Y desafinamos todos. Más risas.
En un buen verano contamos nuestros secretos. Siempre hay un confesor disponible. Y nos perdonamos, porque el tiempo pasó y es verdad que lo cura todo.
En un buen verano hay peleas cuando alguien hace tereré en un mate ajeno, que solo puede contener mate. Ahí se arma. Y ni te cuento si el que toma mate dulce usa el termo del rey del amargo.
En un buen verano todos los días hay una invitación. Y las charlas en los patios son más íntimas. Y nos sentamos en banquitos de plástico porque, al final, somos muchos. Amiga, traeme los de tu casa, que no entramos. Yo tengo ocho, los llevo.
En verano el domingo familiar se extiende hasta la tardecita. El almuerzo se convierte en cafecito, y de ahí a la pile. Y arrancan los mates y las facturas.
En un buen verano, dichosos los que consiguen un buen amor de verano. Intensos y cortos.
En un buen verano, después de una fiesta, se llega de día. Y ves el amanecer con un vaso en la mano, con tus amigos. Sin pensar mucho en el futuro.
En verano brindamos mucho y amamos más. En un buen verano, la sonrisa es casi permanente. En un buen verano, casi nunca estás solo. Y si lo estás, se aprovecha cada minuto.
Yo sé que dura tres o cuatro meses. Y que vengan de a uno los team invierno. Pero jamás de los jamases me harán cambiar de opinión.
Si tenés un buen verano, el año ya está ganado